PodCastizo nº84: Howard Carter, momias y templos egipcios en Madrid.

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Si uno piensa en qué tiene que ver Madrid con Egipto, lo primero que nos viene a la cabeza es el Templo de Debod, que fue donado por Egipto a España por su colaboración en el salvamento de los monumentos que iban a ser inundados por la construcción de la presa de Asuán. Actualmente podemos disfrutar de este importante templo antiguo en pleno centro de la ciudad.

Sin embargo, en Madrid hay muchas más curiosidades relacionadas con el antiguo Egipto. En 1924, Madrid recibió la visita de Howard Carter, apenas dos años después de descubrir la famosa tumba de Tutankamón. Vino a Madrid de la mano de un buen amigo suyo, nada menos que el Duque de Alba, quien lo invitó a dar dos conferencias, una en la Residencia de Estudiantes y otra en el Teatro Fontalba, debido a la creciente afluencia de público. Su visita provocó un interés sin precedentes, y Madrid tuvo el honor de ser uno de los primeros lugares donde se escuchó su relato de primera mano.

En este episodio de PodCastizo, el podcast de Madrid, nos adentramos en estas dos historias y en otros tres lugares de Madrid donde podemos sentirnos como si estuviésemos en tierras del antiguo Nilo sin salir de la Villa y Corte.

Así pues, preparaos para descubrir las maravillas de la tierra de los faraones, esta vez a orillas del Manzanares…

Howard Carter en Madrid

Howard Carter, el famosísimo arqueólogo británico, célebre sobre todo por el descubrimiento de la tumba del faraón Tutankamón (Tut-Anj-Amón) en 1922, visitó España en el año de 1924. Durante ese año recorrió Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia y España dando conferencias sobre el descubrimiento, durante un receso en el trabajo motivado por las diferencias con el Servicio de Antigüedades egipcio, que quería acaparar el desarrollo de las investigaciones.

Carter y su equipo limpiando el sarcófago. Retiraron la tapa del tercer y último ataúd, que contenía el cuerpo de Tutankamón el 28 de octubre de 1925. (Fotografía: Griffith Institute del Ashmolean Museum)

La presencia de Howard Carter en Madrid en un momento central de esta fantástica historia se debe a la amistad entre el arqueólogo y el Duque de Alba, don Jacobo Fitz-James Stuart Falcó, padre de la duquesa Cayetana, quizá más conocida por nuestros oyentes. Nacido en Madrid en 1878, su ascendencia británica y buenas relaciones con ese país le llevó a promover el Comité Hispano-Inglés para fomentar las relaciones culturales entre ambas naciones. Fue un hombre culto, modesto, interesado en la cultura y en promover con sus medios económicos, con su influencia y sus relaciones el avance de la cultura en España y la promoción de los eruditos y las bondades culturales españolas al más alto nivel internacional. Un verdadero prohombre, que supo aprovechar su posición por herencia y por estatus en pro del bien y de la cultura de España al más puro estilo británico.

Carter visitó España entre los días 24 y 29 de noviembre de 1924, apenas dos años después del descubrimiento, muerto ya su patrocinador, Lord Carnarvon. Permaneció en Madrid, hospedándose en el Palacio de Liria como invitado del Duque de Alba, visitando también Toledo.

En colaboración con la Residencia de Estudiantes, y en este ambiente de efervescencia cultural de primer nivel en Madrid, Howard Carter impartió dos conferencias, el día 24 a las 6 de la tarde en la Residencia de Estudiantes, y el día 26, en el Teatro Fontalba, debido a la necesidad de ampliar el aforo por el éxito de la primera conferencia.

Howard Carter en la Residencia de Estudiantes, antes de comenzar la primera de sus conferencias en Madrid, el 24 de noviembre de 1924. (Wikimedia Commons)

En la capital española, Carter fue agasajado en diversos actos, cenas y recepciones, en el Palacio de Liria, una audiencia con Alfonso XIII en el Palacio Real, quien asistió a su conferencia del día 26, o una cena en la Embajada Británica en Madrid. También tuvo ocasión de visitar el Museo del Prado, el Museo Arqueológico Nacional, en ese momento dirigido por el insigne José Ramón Melida, y la ciudad de Toledo.

Entre las personalidades del panorama intelectual español y otras personalidades que asistieron a las conferencias y alternaron con Mr. Carter destacan, aparte del mencionado señor Mélida, el rey don Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia, don José Ortega y Gasset, el arqueólogo Manuel Gómez Moreno, el embajador británico sir Horace Rumbold, el nuncio del Papa Monseñor Tedeschini, el catedrático de prehistoria de la Universidad Central de Madrid, doctor Hugo Obermaier, los escultores Mariano Benlliure y Victorio Macho, el filósofo Manuel García Morente, el historiador Francisco Javier Sánchez Catón, el marqués de Torres Mendoza, el duque de Nochera, los duques de Plasencia, entre otros.

Don Jacobo Fitz-James Stuart, XVII Duque de Alba, visitando Egipto en 1934 con su hija Cayetana. (Archivo Casa de Alba)

El acontecimiento creó una expectación sin precedentes en Madrid y en toda España. En toda la prensa madrileña se reflejaron con todo lujo de detalles las jornadas, destacando la entrevista en el diario ABC efectuada a Howard Carter en el Palacio de Liria por el periodista Rafael Villaseca, publicada el 29 de noviembre y 5 de diciembre del año 1924. También cubrieron la información los diarios La Libertad, El Liberal, La Publicidad, El Imparcial, El Debate, La Voz y El Heraldo de Madrid.

Howard Carter, en atención al cálido recibimiento en España, donó el material fotográfico en forma de diapositivas, filmaciones en la tumba y otros documentos empleados en las conferencias al Comité Hispano-Inglés. Dicho comité se encargó de difundir el descubrimiento mediante el préstamo de los mismos a diferentes instituciones y particulares que lo solicitaron desde todos los rincones de España, por riguroso turno. Posteriormente, el material fue solicitado desde el extranjero, principalmente desde la América Hispana, viajando así a San Jośe de Costa Rica y a otros lugares de Hispanoamérica.

Imagen del interior de la tumba de Tutankamón tal cual se la encontró Howard Carter en 1922. (Fotografía original de Harry Burton).

Las colecciones y archivo de la Casa de Alba, aunque preservados por el Duque en la embajada británica y en el extranjero de la destrucción de la Guerra Civil, fueron perdidas en parte al ser el Palacio de Liria bombardeado. Desgraciadamente, no se pudo evitar la pérdida de estos materiales, desde cristales fotográficos de la exhibición hasta antigüedades como un escarabeo egipcio regalado por el propio Carter a su buen amigo el duque de Alba. Se conserva, por fortuna, buena parte de la documentación en el archivo de la Casa de Alba sobre estas jornadas.

Además, fruto de esta visita, se decidió nombrar a Howard Carter miembro de la Real Academia de la Historia, y otorgarle la Orden de Alfonso XII. Esta última distinción no pudo materializarse por impedirlo las leyes británicas, que no permitían que un súbdito británico fuese objeto de este tipo de distinciones extranjeras.

Carter, a pesar de su éxito mundial, no fue excesivamente bien tratado en su patria, contándose las distinciones con que fue objeto en España entre las más importantes, junto a la de la Universidad de Yale. El propio Carter así lo reconocía al incluir su nombramiento en la Real Academia de la Historia en su presentación en la obra fundamental sobre la tumba.

El templo en su emplazamiento madrileño. (Imagen de nuestro colaborador Manuel Iglesias Pascual)

El Templo de Debod.

Hasta donde sabemos, el Templo de Debod fue construido en la época del faraón nubio Azakheramon de Meroe, quien reinó entre el 315 y el 297 antes de Cristo. Posiblemente existiese anteriormente un lugar de culto mucho más antiguo. En el idioma del antiguo Egipto, Debod significa “edificio” o “templo, casa de dios”, de modo que Templo de Debod sería una redundancia. Desconocemos el nombre original del lugar en el que se encontraba, un paraje en la margen izquierda del río Nilo, a 20 km de distancia al sur de la isla de Philae, donde se encuentra el principal santuario dedicado a la diosa Isis, cerca de la primera catarata del Nilo, en la frontera entre el Bajo y el Alto Egipto, ya en territorio del segundo.

Reconstrucción del Templo de Debod en la Montaña del Príncipe Pío de Madrid (1970-72). (Wagner y Coprensa).

Inicialmente, el templo estaba dedicado al dios Amón, el más grande de los dioses egipcios, si bien con posterioridad se dedicó, como mencionamos, a la diosa Isis. El culto a Isis es uno de los más importantes en la antigüedad clásica. Su difusión creciente de la mano de griegos y romanos y sus múltiples derivaciones llegan casi hasta nuestros días, entroncando con las más diversas tradiciones esotéricas.

El templo de Debod se encontraba dentro de la ruta de peregrinación que partía de Tebas y, pasando por Sais, Edfú y Debod, terminaba en el templo de Isis en la mencionada isla de Philae. La tradición establece que en Debod sintió la diosa Isis los primeros dolores del parto de su hijo Horus, que nacería en Philae para vengar la muerte de su padre Osiris, a manos de su tío Seth. Otra tradición establece el propio templo de Debod como lugar de nacimiento de Horus. Solamente este dato coloca a nuestro templo como un lugar destacado de la antigüedad.

El templo fue ampliado posteriormente en época ptolemaica y después por el emperador Augusto, ya bajo dominio del Imperio Romano.

El templo en su emplazamiento original, posiblemente hacia 1907, al iniciarse su reconstrucción por Gastón Maspero y Al Barsanti. (Fotografía de autor y fecha cierta desconocida por nosotros, obtenida de la web recorre.es).

La razón por la cual este templo llegó a Madrid surge de la colaboración de España en la Campaña de Salvamento de los Monumentos y Tesoros Arqueológicos de Nubia desarrollada a iniciativa de la UNESCO para salvar los monumentos que iban a quedar sumergidos bajo las aguas tras la construcción de la presa de Asuán, al sur de la primera catarata del Nilo. Diversos países, y entre ellos España, participaron con su ayuda técnica y económica en el salvamento de estas maravillas. El estado Egipcio agradeció la colaboración de España donando este templo a nuestro país. Se trata del más importante de los templos donados entonces por Egipto, siendo un total de cuatro, donándose los otros tres a Italia, Estados Unidos y los Países Bajos, respectivamente.

Cajas conteniendo los bloques originales del Templo de Debod, previamente a su reconstrucción, con el Palacio Real de Madrid de fondo. (Fotografía de Sanz Bermejo).

El director de la Misión Arqueológica Española en Nubia (1960-1966) fue el profesor Martín Almagro Basch, director del Museo Arqueológico Nacional y presidente del Instituto de Estudios Madrileños. La actuación de este reputado arqueólogo prestigió a la Misión Española, y sus negociaciones, junto con la amistad entre España y Egipto, consiguieron que el más preciado de los tesoros egipcios que iban a ser donados llegase a nuestro país. También obtuvo del gobierno Egipcio el permiso para que la mitad de todas las piezas encontradas en las excavaciones de la Misión pudiesen ser traídas a España (más de 3.000 piezas). Además, Almagro consiguió permiso para excavar no solamente en suelo nubio, sino también en el bajo Egipto, donde ninguna nación extranjera pudo hacerlo desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

El Templo se desmontó en 1961, trasladándose bloque a bloque a la isla de Elefantina en el Nilo, permaneciendo allí hasta 1968, cuando fueron donadas a España. El templo fue llevado a Madrid a bordo del buque Bernisa, que llegó al puerto de Valencia el 18 de junio de 1970. Una larga caravana de camiones lo trajo pieza a pieza a Madrid, donde se procedió a su instalación en el solar ocupado por el antiguo Cuartel de la Montaña, si bien se barajó la posibilidad de instalarlo en el entonces proyectado parque de Berlín.

Reconstrucción del Templo de Debod con la Torre de Madrid y el Edificio España al fondo. (Año 1970-71, autor desconocido por nosotros. Fotografía obtenida de la web recorre.es).

En la actualidad, el templo es uno de los iconos de nuestra ciudad, enclavado en un lugar de inmejorables vistas, respetando la orientación y perspectiva de su enclave original en Egipto, y es objeto de la admiración de madrileños y visitantes. Sin embargo, en el momento actual se encuentra cerrado y sin posibilidad de visitar su interior, por el momento sin fecha cierta de reapertura, a pesar de que se prevé oficialmente para febrero de 2019.

En las proximidades encontramos:

El Museo Cerralbo en Ventura Rodríguez 17 que abre todas las mañanas excepto la del lunes. En el Paseo del Pintor Rosales, un bonito paseo típico madrileño y muy cercano al templo, encontramos el famoso Teleférico en Marqués de Urquijo. El propio Parque del Oeste merece una visita en una de las frías pero luminosas mañanas madrileñas. El Restaurante Manolo 1934 en la calle Princesa número 83 es todo un clásico entre los estudiantes de Ciudad Universitaria de todas las épocas. El local es agradable, buena comida y el trato de toda la vida. La libreria El Aleph en Ferraz, 22; los cines Golem y Renoir en la plaza de los Cubos, la plaza de España y o el edificio del Senado, en Bailén 3, son otros lugares interesantes por la zona.

El desaparecido Cuartel de la Montaña era una edificación militar de Madrid del siglo XIX. Estaba situada en la Montaña de Príncipe Pío, en el lugar de los fusilamientos del 3 de mayo de 1808 por parte de las tropas francesas contra el pueblo madrileño alzado. El cuartel fue construido entre 1860 y 1863 Fue también en este lugar donde se inició la sublevación militar en la capital española el día 20 de julio de 1936. El Cuartel fue tomado por la Guardia Civil, tras el asedio por este cuerpo, la Guardia de Asalto, el bombardeo de la aviación y las milicias populares, estas últimas especialmente cruentas y responsables de buena parte de entre los 500 y 900 muertos, sin previo juicio. Los apresados por cuerpos regulares sí recibieron juicio previo a su ajusticiamiento. El edificio fue destruido en gran parte y arruinado completamente durante la guerra, al permanecer en primera línea del frente de Madrid.

Una escultura en bronce de Joaquín Vaquero Turcios, representando a un cuerpo mutilado, recuerda este cruento episodio de la historia. Este escultor tiene diversas obras en Madrid, destacando el monumento al Descubrimiento de América en la plaza de Colón, o su obra escultórica en el Aeropuerto de Barajas, el Teatro Real, el Real Monasterio de El Escorial o la Fundación Juan March.

El solar, tras plantearse diversas posibilidades, fue cedido al Ayuntamiento de Madrid como jardín público, donde posteriormente se instalaría, como hemos visto, el Templo de Debod.

El templo de Debod en la actualidad. (Imagen cortesía de Manuel Iglesias Pascual)

Ubicación y accesos

– El Templo de Debod se encuentra en un pequeño altozano situado en la calle Ferraz, 1, 28008 Madrid.

– Podemos llegar en autobús tomando la línea 74 de la EMT (Paseo del Pintor Rosales – Parque de las Avenidas), parada Templo de Debod. También se encuentra cerca la parada “San Vicente-Cadarso” de las líneas 25, 39, 46, 75, 138 o C1.

– Se puede llegar en metro desde la estación de Plaza de España (líneas 3 y 10) o desde Ventura Rodríguez (línea 3).

– Si preferís bus turístico, os recomendamos coger la ruta 1 y bajar en la parada n.º 10: “Templo de Debod”.

– En cuanto a la bicicleta, la estación de BiciMad más cercana es la número 115, en el número 2 de la calle de Evaristo San Miguel, justo frente al templo.

La luz del templo. (Imagen de nuestro colaborador Manuel Iglesias Pascual)

Bibliografía

– “Tutankhamón en España. Howard Carter, el duque de Alba y las conferencias de Madrid”, por Myriam Seco Álvarez y Xavier Martínez Babón. Editado por la Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2017. Premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos 2017.

– “El Templo de Debod”, transcripción de la conferencia pronunciada por Martín Almagro Basch en 1971. Edición del Instituto de Estudios Madrileños, Madrid 1971.

– “Pete Isis de Debod”, de Teresa Bedman. Editado por el Museo de San Isidro en 2001.

– La Misión Arqueológica Española en Nubia (1960-1966): Eduardo Ripoll Perelló. Espacio, tiempo y forma. Serie I. Nueva época. Prehistoria y arqueología. T.2, 2009, pp.135-141. Autor: Sergio Ripoll.

– “Del Nilo a Madrid”, de Luis Miguel Aparisi Laporta. Revista Madrid Histórico nº23, pag. 12-24 (septiembre-octubre 2009).

Gramática Egipcia. Iniciación a la lengua egipcia clásica escrita en sistema jeroglífico.”, de Francisco J. Martín Valentín. Editorial Aldebarán, Madrid 1999. Asociación Española de Egiptología.

Enlace a la exposición “Faraón, rey de Egipto”, celebrada en Cosmo Caixa Madrid del 17 de octubre de 2018 al 20 de enero de 2019.

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